Un accidente de tráfico también deja secuelas psicológicas

Un accidente de tráfico también deja secuelas psicológicas

 

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Cuando escuchamos o nos comunican que alguien, bien sea de nuestro entorno o noticias que escuchamos en el telediario, ha sufrido un accidente de tráfico, lo primero en lo que pensamos es en el daño físico qué ha sufrido esa persona; es decir, si estará bien, si podrá moverse, seguir caminando, etc. cuando los equipos sanitarios, nos informan que la victima o victimas están bien, parece que todos nos tranquilizamos y que las cosas volverán a la normalidad cuanto antes, pero ¿qué pasa con las secuelas psicológicas? ¿existen? ¿serán distintas en función de como haya sido el accidente?

Pues efectivamente, dichas secuelas, son muy importantes como para no tenerlas en cuenta. Es un factor relevante, el hecho de cómo se ha producido el accidente, si íbamos conduciendo o si éramos el copiloto. Si a sido contra otro coche, o contra algún elemento de la carretera, si en el otro coche iban varias o una persona, cómo se encuentra, y si había menores. Todas estas variables son relevantes al a hora de hablar de las secuelas psicológicas.

Cualquier accidente, como su propio nombre indica, es algo repentino e inesperado, que afecta a la rutina de todo el que lo sufra. Estas características, provocan que la aceptación del mismo sea más difícil y costosa y que probablemente las secuelas psicológicas, sean graves.

Es importante que la víctima cuente con un buen apoyo familiar y social, dejando de lado las características del accidente en sí. Las víctimas, pueden padecer a corto, medio y largo plazo, sintomatología ansiosa, problemas de sueño, miedo, dificultad para concentrarse y poder trabajar o estudiar, sensación de indefensión, fobia a los coches, no solo a conducirlos sino a montar en ellos, o incluso otros medios de transporte que estén relacionados con el accidente, irritabilidad, hipervigilancia o respuestas exageradas de sobresalto. Toda esta sintomatología, puede considerarse normal durante las primeras semanas, y deben llamarnos la atención, si pasadas las 4-5 semanas tras el accidente, siguen presentes e incluso si han ido a más, puesto que puede ser que la persona haya desarrollado un trastorno por estrés postraumático.

El impacto emocional y las secuelas, como hemos mencionado anteriormente, no será el mismo en todas las personas y variará en función de las consecuencias, ambientales y sociales, que haya tenido el accidente en la victima. Por ejemplo, si en ese accidente la victima ha perdido a un ser querido, al ocurrir de manera repentina e inesperado, la superación y el duelo de esa pérdida, seguramente sea más complicado y las secuelas, más graves. A esto se le añaden las variables de implicación en el accidente, edad del fallecido, relación con la víctima, sensación de culpabilidad, etc.

Es importante prestar atención a las secuelas psicológicas, desde el primer momento en el que se tiene conocimiento del accidente y de los resultados médicos de la víctima. Una buena atención y tratamiento de las mismas, puede ahorrar sufrimiento a la victima y aportarle herramientas para una buena gestión del trauma y de las pérdidas ocurridas en el mismo.

La manipulación y el Síndrome de Alienación Parental

La manipulación y el Síndrome de Alienación Parental

 

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Es importante que conocer que, el denominado ‘síndrome de alienación parental‘ fue creado por Richard. A. Gardner, supuesto profesor de psiquiatría, lo definía como “un lavado de cerebro al menor o menores, en una situación de divorcio, por el cual uno de los progenitores (generalmente la madre) ponía al menor en contra del otro progenitor, (generalmente el padre), logrando alienar, alejar a ese padre se su hijo”.

El mencionado síndrome, básicamente consiste o se caracteriza, principalmente por el rechazo, a priori sin ninguna justificación, por parte de los menores hacia alguno de sus progenitores, y se llega a ese punto, por la “insistencia” de uno de los adultos en generar ese rechazo hacia el otro. Suele aparecer, en situaciones de divorcio o separación y el término se utiliza sobre todo en el ámbito judicial, más que en ámbito sanitario.

En este segundo ámbito, tendemos más a la utilización del término manipulación; esto es así, debido a que, el supuesto Síndrome de Alienación Parental, no figura en ningún manual de la salud, como tal; dicho síndrome NO es considerado como tal ni por médicos, ni por psicólogos; es más, la existencia de este síndrome no ha sido aceptada por la Organización Mundial de la Salud ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, es por esto, por lo que en los manuales de diagnóstico de trastornos mentales y de comportamientos, el S.A.P no aparece como tal, ni siquiera como un desorden parental.

A pesar de que el creador, decía ser profesor de psiquiatría, todo el entorno que rodea este fenómeno, es cuanto menos intrigante. Se sospecha, según han mencionado otros profesionales, que el señor Gardner, nunca fue profesor de psiquiatría de la universidad, ni tampoco médico, sino que ocasionalmente acudía a dicha Universidad como oyente de determinadas clases y aprovechaba para difundir y promover de su idea.

Sin embargo, si buscamos en el diccionario el significado de la palabra manipularencontramos lo siguiente: manejar una cosa o trabajar sobre ella; o hacer cambios o alteraciones en una cosa de manera interesada para conseguir un fin determinado. Términos que coinciden con las estrategias que uno de los progenitores llevaría a cabo para generar el famoso supuesto Síndrome de Alienación Parental.

Esto nos lleva al a conclusión de que tenemos que tener mucho cuidado al denominar ciertas conductas que aparecen en los divorcios conflictivos, porque el mero hecho de poner como etiqueta la existencia de este síndrome, da lugar en muchas ocasiones a que el testimonio de los menores, de los hijos mayores de edad y de los progenitores contrarios, queden relegados a un segundo plano, dando por hecho que los hijos son víctimas del S.A.P. cuando, hoy en día, sigue sin ser un síndrome reconocido.

Es importante diferenciar entre lo que supone un síndrome: Conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado provocado, en ocasiones, por la concurrencia de más de una enfermedad y las consecuencias de la manipulación, que son las que verdaderamente coinciden en estas situaciones judiciales.

Los vecinos de Puente de Vallecas y el movimiento social

Los vecinos de Puente de Vallecas y el movimiento social

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Estos últimos días, la prensa está en constante estado de alerta en Vallecas desde que se conoció la muerte de uno de los vecinos del barrio, en manos supuestamente de otro vecino. Los vecinos de la zona presentan distintos tipos de sentimientos, miedo, indignación, rabia, etc…

Estos sentimientos juntos han provocado que dichos vecinos se alíen y formen concentraciones en la puerta de la casa de la familia del presunto asesino, llegando incluso a quemar y romper varios vehículos pertenecientes a la familia.

Esta acción colectiva, está vinculado con la identidad social, de pertenencia al grupo y por tanto, movilización social, contra algo que sale de los parámetros sociales. Es necesario atender al concepto “movimiento social”, entendido como un actor colectivo que realiza una acción que puede ser conflictiva e implica un cuestionamiento a las relaciones sociales, a los modos de dominación y a las formas en que se dan las orientaciones culturales.

A través de la definición mencionada, podemos llegar a comprender el comportamiento de los vecinos del Puente de Vallecas, pues se posicionan en contra de cualquier restricción en su vida cotidiana promulgada, supuestamente, por la familia de etnia gitana.

Todo comportamiento de los vecinos, está desarrollado y provocado por el dolor de ser consiente que un vecino suyo, ha sido supuestamente asesinado, sin pudor, por un hecho totalmente banal. Cada vecino se siente identificado con la familia de la víctima, empatizando y considerando, que se debe hacer justicia y frenar los comportamientos desde su perspectiva, poco cívicos.

Los vecinos del barrio han ido acumulando hechos que no aceptaban socialmente, como es que impusieran una plaza del barrio como parte de su casa, organizando barbacoas en plena vía pública.

Además, el miedo ha ido bloqueando a los vecinos hasta que ha ocurrido este último suceso, lo que ha provocado que el miedo se convierta en rabia e indignación. De este modo, los vecinos se han concentrado hasta que, han decidido suspender concentraciones para tratar de mediar la salida del barrio de la familia de los supuestos asesinos. Esta cuestión está aún en el aire, aunque ni debemos olvidar que el sentimiento de rechazo en esos vecinos es demasiado fuerte como para poder personar este fatídico suceso.

EL CONSUMO DE DROGAS Y ENFERMEDAD MENTAL

EL CONSUMO DE DROGAS Y ENFERMEDAD MENTAL

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Hace pocos días, conocimos la terrible noticia, dos menores han sido asesinados a manos, presuntamente por sus padres.

En los medios de comunicación se ha comentado la posibilidad de que la progenitora padezca esquizofrenia, además de consumir drogas. Desconocemos si dejó de tomar la medicación precisa, aun así, los comentarios que se han expuesto sobre lo que ha referido la progenitora en dependencias de la guarida civil, asombran desde el punto de vista psicológico y social.

Se han vertido en los medios de comunicación frases como: “lo hice porque era una orden de dios, una secta nos persigue y mi hijo está poseído por el diablo, los niños tienen que resucitar”.  Estas frases, nos hacen sospechar de la presencia de una patología que esté aflorada. Si realmente padeciera esquizofrenia deberíamos afirmar que es una patología muy importante, pues perturba mentalmente y es crónica.

Por otra parte, si además de presentar ese diagnóstico, la madre de los menores consumió drogas, el escenario que nos encontramos es bastante peligroso. No podemos olvidar que el consumo de drogas como son las “setas alucinógenas”, provoca alucinaciones de cualquier tipo de modalidad. El efecto de las setas puede ser controvertido puesto que, depende de la personalidad y del estado de ánimo de la persona.

Con todo esto, es necesario  comentar  que desde el punto de vista de la psicología forense, debemos atender a la alteración psíquica que puede eximir de responsabilidad, pues la alteración engloba a todas aquellas patologías de carácter no transitorio con la suficiente entienda como para perturbar y afectar las capacidades cognitivas y volitivas y por tanto, repercute en la imputabilidad.

La esquizofrenia es una enfermedad tan importante que la persona puede verse a sí  mismo como un extraño, lo que en psicología denominamos despersonalización. El pensamiento está afectando llegando a tener pensamientos incoherentes, mantiene cambios de humor. Las alucinaciones y los delirios son parte activa de esta enfermedad, presentan pérdida de capacidad asociativa por lo que el razonamiento se ve alterado. Las ideas delirantes afectan a su juicio, pues existe una separación de la personalidad. Por este motivo, se debe tomar la medicación pertinente para estabilizar los síntomas.

En definitiva, en este caso de Godella, hay que analizar muy meticulosamente todo lo acontecido para poder determinar están conservadas sus capacidades cognitivas y volitivas y por tanto, ser imputable.

El intento de agresión sexual en Barcelona y los menores inmigrantes fuera de los centros de acogida

El intento de agresión sexual en Barcelona y los menores inmigrantes fuera de los centros de acogida

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La noticia de esta agresión en Barcelona ha conmocionado a los habitantes por varios motivos. El primero es que, en la actualidad, los recursos que existen para menores inmigrantes en acogida están desbordados. El segundo motivo es que las instituciones no puedan controlar a los menores que deciden de manera unilateral no convivir en esos centros homologados.

Determinadas fuentes policiales, afirman que muchos de esos menores, de manera reiterada afirman que no tienen documentación y cuando son detenidos, continuamente afirman que son menores, pues conocen la ley respecto a los mismos. La duda ensombrece estos casos: ¿Realmente son menores?

Esta semana hemos conocido la desdichada noticia del intento de agresión sexual a una mujer y el apuñalamiento a la pareja de la misma, por supuestamente, menores que ocupaban una vivienda en estado insalubre. Tanto es así, que dichos menores están diagnosticados de sarna.

Ante esta situación, nos enfrentamos a dos frentes. El primer frente es que es denigrante ver como estos menores viven en esas condiciones de salubridad que delinquen con el fin de sobrevivir, aunque en tal caso no deberían ser robos con violencia, como son sus antecedentes policiales. En este sentido, ¿cómo es posible que no se tenga controlado las mínimas condiciones de estos menores?

En segundo frente es, ¿cómo puede permitirse que realicen tal acto como es un intento de agresión sexual y un apuñalamiento?

La reflexión nos hace pensar que puede ser lógico que no se controlen a estos menores, pues los centros de acogimiento nunca serán una cárcel, son centros donde se guarda su dignidad y aportan los cuidados y necesidades básicas. Aun así, los delitos de este calibre tienen que ser completamente controlados y condenados y no por referir que son menores, se debe tomar como cierto, pues el daño que han hecho a esa mujer y a su acompañante ha sido desgarrador, manteniendo posibles consecuencias que nunca podremos obviar.

Como población, debemos plantearnos si esos menores se encuentran en una situación de riesgo, es decir, riesgo en todos los sentidos. Los riesgos pueden ser sanitarios o en tal caso, riesgo a cometer delitos de todo tipo, como es lo que ha ocurrido.

No debemos olvidar la situación de superioridad que tenían estos menores, portando un arma blanca y siendo quince personas contra dos. En este sentido, los dos jóvenes de Barcelona estaban totalmente indefensos, aun intentando salvaguardar sus vidas.

Desde el punto de vista objetivo, es llamativo ver el historial delictivo de los menores inmigrantes, de esos menores que están en circunstancias de abandono y sobre todo, si esos menores quieren ser ayudados, pues en muchos casos tienden a consumir algún tipo de droga.

Por todo esto, quizás es totalmente necesario, salvaguardar la vida de aquellos menores inmigrantes y en consecuencia, del resto de ciudadanos.

 

Asesinato de Pioz: Análisis psicológico

Asesinato de Pioz: Análisis psicológico

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Hace pocos días, se ha celebrado el juicio por el asesinato de una familia de Pioz. Durante el juicio la defensa ha afirmado que padece un daño cerebral que le impulso a cometer el crimen.

Por otro lado, los profesionales de la salud han referido que el investigado no es inimputable. Este término significa que no hay nada que explique que los actos cometidos no fueran realizados como causa de ese supuesto daño cerebral o cualquier patología que justifique su comportamiento.

Los psicólogos y psiquiatras lo han definido como una persona con personalidad psicopática, carente de empatía y de sensibilidad. Afirman con rotundidad que los hechos fueron ejecutados premeditadamente, comprando los materiales necesarios para llevarlo a cabo, como son las bolsas y la cinta aislante.

Además, el hecho de esperar a que llegase el padre de la familia y propinarle dieciséis puñaladas, dista mucho de cualquier acto de carácter impulsivo.

Este tipo de personalidad presenta una marcada inestabilidad en todas sus conductas, manteniendo una personalidad con una grave conflictividad, desarrollando unas relaciones interpersonales agresivas y no adaptativas.

Tal como sucedieron los hechos, parece aludir a que la persona imputada, posee plena capacidad y conciencia de sus actos desde el punto de vista intelectual y de voluntad, narrando cada acto por una red social a otra persona. Según fuentes que han tenido acceso al contenido de esos mensajes, afirman que tienen un carácter aterrador, frío y distante, sin un mínimo de sensibilidad hacia las víctimas.

Durante la evaluación psicológica, en este tipo de casos, es muy importante examinar la emocionalidad al narrar el asesinato y según se ha manifestado, el presunto asesino, podía relatar que había matado a su familia, sin el correlato emocional que correspondería a esa manifestación verbal. Esto nos indica frialdad emocional, sin un arrepentimiento.

Con todo este panorama, se añade la huida del presunto asesino y su regreso voluntario para ingresar en prisión provisional. Es decir, cada conducta realizada por el mismo, hace pensar de la meticulosidad de las acciones que realizaba de manera consciente y premeditada.

 

 

 

Juana Rivas: Las cartas de su hijo desde la psicología forense

Juana Rivas: Las cartas de su hijo desde la psicología forense

Lejos de creer o no el testimonio de los adultos, es más importante si cabe, escuchar a los menores. En muchas ocasiones, estos menores pueden explicar y desarrollar sus emociones y pensamientos de la manera más humana y con gran sensibilidad.

Las supuestas cartas del hijo de Juana Rivas, son sin lugar a dudas, el último recurso que percibe el menor para poder expresar lo que está vivenciando, pues se presupone que ya ha agotado todos sus otros recursos. En este sentido, podemos presuponer que las señales de alerta, que expresan todos los menores en esas circunstancias, han sido obviadas.

En general, el niño maltratado no tiene un desarrollo óptimo en su crecimiento y evolución psíquica. Asimismo, las consecuencias que sobrevienen a un menor maltratado dependen de muchas variables que debemos tener en cuenta, como son: el tipo de maltrato, la frecuencia del maltrato y su intensidad y prolongación en el tiempo, vínculo con el agresor, la presencia de violencia física, el apoyo que reciba el niño de sus seres más cercanos, las características del niño y la atención médica y psicológica que reciba.

En cuanto a las posibles afectaciones de un menor, que sufre lo que ha expuesto el hijo de Juana Rivas en sus cartas, debemos mencionar que en ocasiones logran superar los efectos físicos y psicológicos, especialmente los menores que mantienen una buena adaptación y un adecuado afrontamiento de situaciones. Muchos otros menores, sufren problemas físicos, emocionales o psicológicos, como consecuencia del maltrato.

Los daños que padecen habitualmente, vinculados con problemas físicos son entre otros, problemas por déficit de atención, consumo de sustancias ilegales, discapacidad por agresiones que hayan sido permanentes y complicaciones en el aprendizaje. A su vez, el menor podría externalizar problemas en el comportamiento, presentando agresividad e ira desproporcionada y no controlada, baja autoestima lo que supone un posible daño hacia sí mismo, pudiendo autolesionarse, desconfianza y, por ello, aislamiento de su grupo de iguales, comportamientos disfuncionales como comportamientos sexuales peligrosos, conflictividad en el centro escolar y de rendimiento, falta de habilidades sociales y carencias en la asertividad social, además de poca afectividad lo que originará un aislamiento.

La realidad es que todas las posibles consecuencias están concatenadas, pues si se percibe consecuencias comportamentales, de manera inexorable existirán problemas emocionales, no sintiendo un apoyo emocional de ninguna persona, tendencia al rechazo de las relaciones interpersonales, gran frustración e incapacidad para afrontar el estrés de manera normalizada. Además, pueden generar la creencia errónea de que las relaciones deben basarse en la violencia, considerando que haciendo uso de ella se consigue cuanto uno se proponga.

La consecución de todos estos problemas emocionales, podrá dar lugar a Trastornos de personalidad, trastornos depresivos o ansiosos, trastornos de la alimentación, trastornos de vínculo y trastorno de estrés postraumático.

Por otro lado, las consecuencias relatadas pueden tener un corto, medio o largo recorrido y por lo tanto, generarle unas consecuencias permanentes, en su personalidad, desarrollando una patología que no cicatrizará.

Empatía en momentos de crisis

Empatía en momentos de crisis

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En estos momentos, estamos viviendo grandes catástrofes meteorológicas que ocasionan espantosos desastres materiales y personales. Nuestro país, y en concreto las Islas Baleares están experimentando situaciones que están dejando huella en cada habitante.

Las imágenes son estremecedoras y desgarra ver a personas con sus hogares destrozados, llenos de lodo. En este sentido, ¿dónde queda la empatía? Es sorprendente reconocer que, de manera habitual, cualquier persona, en nuestra sociedad, tiende a intentar solventar sus problemas, obviando las problemáticas del ajeno.

La realidad es que esto no ocurre cuando hay situaciones de crisis, donde las personas se apoyan unas a otras, comprendiendo y apoyando en todo lo que esté a su alcance. Desde la psicología, es emoci9nante contemplar como las personas ayudan de manera desinteresada a que el otro, pueda reconducir su vida. Esto es lo que está ocurriendo en Mallorca, miles de personas se funde en la labor de limpieza, de apoyo emocional a quien lo necesita.

Por ello, consideramos la empatía como una de las intervenciones sociales más importantes en las situaciones de crisis, pues la empatía no es sino el entendimiento de la realidad emocional de otra persona.

Podríamos decir que gracias a esa capacidad de empatía y de ayuda, muchas personas han podido sobrevivir a las inundaciones, ya que numerosas personas se han lanzado a la riada para salvar a otros, poniendo en riesgo sus propias vidas. Ante esto, podríamos plantearnos la pregunta ¿la sociedad es tan egoísta como se promulga habitualmente? O quizás, deberíamos reflexionar y ser conscientes de que cuando se nos necesita, navegamos todos en un mismo sentido.

Por otra parte, debemos mencionar la parte fisiológica de estas situaciones, es decir, cuando observamos o nos cuentan cualquier situación de sufrimiento, nuestro cerebro activa regiones que adolecen a la creación del mapa mental de la situación, por lo que entendemos el estado emocional del prójimo, de tal forma que nuestro cerebro simula esa experiencia negativa. Cuando se genera la empatía, de manera ligada, aparece la compasión. A través de la compasión, nos sentimos proactivos para ayudar, apareciendo sentimientos positivos hacia aquella persona.

En definitiva, toda persona sana clínicamente, posee esta capacidad de generar empatía y compasión, puede que unos lo tengan más fomentado que otros, pero de igual modo, posee esa formación cerebral y ese sentimiento que nos impulsa a ayudar.

Parkour ¿deporte o riesgo?

Parkour ¿deporte o riesgo?

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Hace pocos días, hemos conocido la noticia de que un joven ha fallecido, posiblemente a causa de la práctica del Parkour. El Parkour proviene de Francia y se ha extendido en nuestro país de forma abismal.

Los jóvenes utilizan esa práctica como una modalidad deportiva, utilizando sus habilidades motrices con el fin de sortear cuantos elementos de ciudades consideren. Las personas que desarrollan esta modalidad son sorprendentemente hábiles, capaces de moverse con una gran vehemencia, pero ¿es un “deporte peligroso”? Evidentemente, lo es en los momentos en los que desean superarse a sí mismos y ejercitar la modalidad en lugares peligrosos, excesivamente altos, oscuros o inestables.

Lo ocurrido con el joven de Madrid, nos hace reflexionar acerca de la precaución, del verdadero sentimiento de riesgo o peligro, pues en muchas ocasiones, encontramos frases como: “yo controlo”. Esta frase puede tener parte de veracidad, en este caso, pero la realidad es que las variables oscuridad, dificulta la práctica de este “deporte” y siendo consciente de las dificultades que tenemos las personas en la oscuridad, aún más dificultoso, y por tanto, peligroso, es practicar Parkour.

Sin lugar a dudas, el Parkour es una práctica en la que cualquier persona se expone a caídas reiteradas. Estas caídas, pueden dar lugar a lesiones muy importante e incluso la muerte, como ha ocurrido. El Parkour, puede resultar emocionante, por la cantidad de adrenalina que se genera en las personas. Además, a esta adrenalina se une el afán desmedido de grabar la hazaña y colgarla en las redes sociales.

Muchos jóvenes llevan a cabo esta práctica con el fin de que se les reconozca en las redes sociales, y si por ello, tienen que poner en riesgo sus límites, llevando a cabo saltos para los que no están preparados, lo realizan. Por este motivo, deberíamos plantearnos, ¿qué sociedad estamos creando por la cual, los jóvenes prefieren tener muchos seguidores, antes que proteger sus vidas?

Asombra y asusta pensar, que los jóvenes practican este “deporte”, tomando sus saltos como una lotería, ¿saldrá bien?, ¿saldrá mal? La exposición, continua, a retos, deberían ser meditados, siempre, valorando cada elemento que pueda desestabilizar a la persona, como es la oscuridad y una zona en obras, como ha ocurrido en Madrid.

Discusiones en los Pasillos de los Juzgados

Discusiones en los Pasillos de los Juzgados

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Si ya de por sí, es desagradable discutir, o ver a la gente discutir por la vía pública, en sus domicilios, circulando por la carretera o incuso en un supermercado, es aún más violento presenciar cómo las personas discuten en los pasillos de un juzgado. Teniendo en cuenta la situación tan tensa que es, de por sí, sea por el procedimiento o por el desconocimiento de la situación y el lugar, es incomprensible este aumento de tensión voluntaria, al observar situaciones tan incómodas.

En nuestra actividad profesional, visitamos los juzgados de manera asidua, y hemos presenciado situaciones en sede judicial de diversa sintonía. Las situaciones más llamativas, a la par que sorprendentes, son las discusiones entre las partes, o en su efecto entre sus letrados, que además de letrados, son compañeros.

La habitabilidad, los paseos y el bullicio de los pasillos de los juzgados, mientras los implicados esperan a ser llamados para comenzar la vista, es sin lugar a duda un campo de batalla, donde las miradas, los desprecios, los aspavientos y hasta los insultos, definen los sentimientos, a flor de piel. Es cuanto menos, sorprendente, observar como las personas se enzarzan en discusiones poco vehementes, sin un contenido lógico, tan solo buscando el conflicto, insultando, provocando y menospreciando a la parte contraria.

Las personas no esperan a entrar en sala, sino que se increpan fuera de la sala de vistas, con el único fin de liberarse o “quedarse a gusto”. Ante esto, podríamos preguntarnos, si ya has llegado hasta el juzgado, para discutir un tema y esperar que formule una sentencia, ¿qué necesidad tienes de generar un conflicto fuera de la sala? Estas situaciones, no sólo incomodan a las personas que reciben los insultos, sino al resto, a todos aquellos que esperan con paciencia y tranquilidad a entrar en su respectivo juicio, tanto partes como profesionales.

Sin lugar a dudas, en mucha ocasiones, creemos que, si el juez saliera por los pasillos y viera la actitud de las personas que van a entrar en sala, obtendría mucha información y muy valiosa, para poder, posteriormente, dictar una sentencia.

Por otra parte, teniendo en cuenta la labor de los letrados en los juicios, defender los derechos de sus clientes, es totalmente incomprensible que actúen involucrándose de manera inapropiada con cualquier procedimiento, pues llegan a menospreciar al abogado contrario, generando una guerra absurda sin un fin sano.

Es vergonzoso escuchar en los pasillos entre letrados frases como: “veamos quien gana”, “Esto no es como empieza sino como acaba”, con un tono de mofa y burla. Este tipo de frases solo denota poca profesionalidad y poco respecto por los compañeros. Además, cuando ese tipo de frases se escucha en los juzgados de familia, da vergüenza oírlas, pues la labor principal como profesional del derecho, es velar por los intereses de los menores, no es cuestión de que gane un letrado o el otro, el que debe ganar es el menor.

No debemos olvidar, que todos somos compañeros, de un mismo sector, y hacemos, ni más ni menos, que defender a nuestro cliente, sin menospreciar el trabajo de otros profesionales.