Electrosensibilidad, ¿realidad o sugestionabilidad?

electrosensibilidad

 

Las personas afectadas definen la electrosensibilidad, como una enfermedad notoria recurrente, provocada por la exposición a campos electromagnéticos. Ser eléctricamente sensible significa poseer un conjunto de síntomas (dolor de cabeza, cansancio crónico, dificultad para dormir…) que se activan o se intensifican al encontrarse cerca de aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil y/u otras fuentes de radiaciones.

¿Es real esta “enfermedad”? La organización mundial de la salud, no lo considera enfermedad, pues a través de distintos estudios, afirman que no existe peligro a las ondas que percibidos del entorno.

Entonces, ¿cómo es posible que estas personas desarrollen sintomatología física al exponerse a elementos que generan ondas electromagnéticas?

Podemos aventurarnos y plasmar ciertas hipótesis que podrían explicar la causa de dicha sintomatología. Una de las hipótesis es tener unos rasgos de personalidad obsesivos, por lo que existe un componente psicológico y psicosomático.

Además, están convencidos de que realmente esas ondas provocan en ellos un malestar intenso. El elemento psicológico es determinante en este tipo de dolencias, pues cuando nos autoconvencemos de algo, provocamos que nuestra mente desarrolle verdaderamente esa reacción fisiológica ante la exposición a las ondas.

Por otra parte, nos encontramos con determinadas empresas que venden productos específicos relacionados con esta dolencia. Las personas afectadas ven en ellos, unos “salvadores”, son quienes les brindan las herramientas para protegerse del mal de las ondas electromagnéticas.

La realidad, es que estas empresas sugestionan a las personas, haciéndoles ver que sin sus productos están indefensos y en este caso, las personas afectadas no pueden, ni quieren verse expuestos de ninguna forma. El miedo y la incertidumbre son componentes que no quieren experimentar, por lo que gastan grandes cantidades de dinero, con el único fin de prevenir. En este caso con la prevención, lo único que se consigue es el empeoramiento de la persona, pues realiza de forma continua y recurrente conductas obsesivas, con el fin de eliminar toda variable que pueda afectarle.

Estas conductas obsesivas, a medio y largo plazo, generan aun mayor malestar en el individuo, pues si no las realiza, cree verdaderamente que está en peligro y la ansiedad, en esos momentos, se convierte en algo insoportable.

La hipervigilancia en estos casos, tiene un alto nivel. Dicha hipervigilancia acarrea un desgaste emocional y físico, por lo que las personas prosiguen con una sintomatología ansiosa constante.

Por lo tanto, la Organización Mundial de la Salud, no ha encontrado causa-efecto entre la radiación de los teléfonos móviles y el WiFi y la sintomatología que presentan. Con todo esto, se puede concluir que los síntomas que padecen algunas personas parecen estar producidos por un fenómeno psicosomático, que aumenta cuando oímos hablar de ello y cuando centramos nuestra atención en esa supuesta causa.