Las Muertes Invisibles

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En la actualidad, no existen políticas contra el suicidio. El último estudio estadístico realizado en el 2014, plasma una realidad sumergida e invisible, manteniéndose el suicidio como la primera causa de muerte, que consideran externa, con 3.910 suicidios. Ante esto, como ciudadanos deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿por qué no es un dato que deben considerar importante y actuar para combatirlo?

Nos encontramos con una nebulosa en cuanto a este tema, un tema tabú en nuestra sociedad, un tema que debe dejar de ser invisible y por lo tanto, ser consciente de dichas muertes.

Las muertes invisibles nos aportan una gran información sobre la necesidad social de atención psicológica que requiere nuestra sociedad y que estamos pasando por alto. ¿Por qué lo pasamos por alto? Debido a algunas ideas insertadas en la sociedad sobre el suicidio, tendemos a menospreciar dicho tema, aun así si cada ciudadano del mundo fuese consciente de este hecho “en el mundo se suicida una persona cada 40 segundos y se calcula que otra lo intenta cada dos segundos”, pondríamos mayor atención a la necesidad de ayuda.

Por otra parte y no menos importante, son los familiares del entorno más cercano a la persona fallecida. Estas personas, necesitan un apoyo psicológico fuerte y en realidad son “los eternos olvidados”. Ellos pueden ser, si se les brinda ayuda y conocimientos, un gran mecanismo para impedir el suicidio, pero esto no se baraja en nuestra sociedad.

Podemos escuchar en alguna conversación “la persona que se suicida quiere morir”. En realidad, la frase correcta y adecuada es: “la persona que se suicida quiere dejar de sufrir”. No desea morir, y mucho menos matarse, sino que busca una forma de vivir distinta, sin los problemas que sufre. Valora la muerte como la única alternativa posible para superar la situación. Con todo esto, concluimos que en realidad es una persona que necesita ayuda para ver otras alternativas de solución o en su caso una disminución de sus problemas.

Entre tantas personas, existe el mito de que el suicidio no se puede evitar. Evidentemente, nada se puede prevenir si no se hace nada para prevenirlo y de momento en España no se ha instaurado un plan de acción que sea conocido por toda la sociedad. Creando un argumento contrario a ese mito, debemos decir que se conocen los factores de riesgo y por lo tanto existe un conocimiento sobre las variables en las que debemos incidir y controlar.

En modo de conclusión, debemos decir que la conducta suicida se entiende como la consecuencia de una interacción entre los estresores a los que cada persona se enfrenta. La Organización Mundial de la Salud afirma que los factores de riesgo se entrelazan como factores estresantes y precipitantes, de manera que pueden dar lugar a conductas suicidas. La persona con riesgo suicida puede disponer de habilidades de afrontamiento de problemas que han de potenciarse con un buen tratamiento o de familiares y amigos que le protegen de ese riesgo.

Las muertes invisibles son muertes relevantes.

 

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