Coronavirus, el miedo y la psicosis

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La noticia de actualidad es el Coronavirus y su expansión a otros países cercanos a España, incluso este. El miedo se aferra a cada habitante del mundo, ese miedo va acompañado de desconfianza e incluso paralización.

Estos comportamientos causan multitud de síntomas ansiosos que condicionan nuestro comportamiento, llegando a ser totalmente frustrante. Escuchamos un estornudo y adaptativamente, nos alejamos de esa persona por miedo a ser contagiados.

El desconocimiento también hace mella en nuestra reacción social y personal, pues el nerviosismo llega a ser continuo y la hipervigilancia a elementos cotidianos de nuestra vida se hace insoportable

Esta hipervigilancia constante, hace que físicamente nos agotemos y nos sintamos mucho más cansados de lo habitual, lo que puede generarnos mayores pensamientos hipocondriacos, como puede ser, ¿esto es un síntoma de Coronavirus? La alarma ya se hace inmersa en nuestra mente, por lo que, pueden tener un pensamiento ambivalente, ¿voy al hospital o no voy, no va a ser que alguien que esté allí esté contagiado de coronavirus?

Una vez más esta ambivalencia de pensamientos, aumenta cualquier síntoma negativo de  la ansiedad. En definitiva, cada pensamiento genera una emoción y esta influye en el comportamiento, llegando a lo que llamamos psicosis colectiva.

Los comportamientos preventivos son muy positivos, lo negativo es pensar recurrentemente en lo que podría pasar y angustiarse por ello. Es más, lo verdaderamente negativo para nuestra estabilidad psicológica es condicionar todos los ámbitos de nuestra vida por miedo. Ser conscientes de cada pensamiento, nos ayuda a contrastar la certeza de ese pensamiento.

En ocasiones, sin quererlo podemos llegar a desplazar a personas procedentes de China, por miedo. La realidad es que toda persona está expuesta a este virus y no depende del pasaporte que se tenga, sino de la exposición a la fuente infecciosa.

Por lo tanto, lo más beneficioso para nuestra estabilidad mental es mantener la calma basándonos en las pautas formales para prevenir la infección, sin llegar a realizar esa prevención de manera angustiosa.