El riesgo del intrusismo, cuando trabajamos con personas.

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Detenido en Antequera un falso psicólogo que había ejercido en un colegio y en un despacho profesional”

La psicología, se despierta esta semana con una nueva noticia de que, un falso psicólogo, ha estado ejerciendo la profesión como psicoterapeuta, no solo en un despacho profesional personal, sino en un colegio infantil, trabajando con niños y adolescentes. Además, el susodicho constaba como colegiado en el colegio de psicólogos correspondientes.

Todo esto, a los que ejercemos esta profesión, de manera legal, concienciada, habiendo realizado una carrera universitaria, distintos cursos, master, etc. y siendo conscientes de los requisitos que debemos tener para poder ejercer que no son pocos, no puede más que sorprendernos y en cierta medida, enfadarnos.

Nuestro asombro, sucede por varios motivos. El primero es, ¿qué control ha tenido este hombre para poder colegiarse en un supuesto colegio reglamentario? El segundo es, ¿Qué ha estado, ¿cómo ha actuado, qué herramientas ha utilizado con sus pacientes, personas en situaciones de crisis que necesitan ayuda y que requieren atención psicológica?

No debemos olvidar que el intrusismo profesional, además de crispar a los profesionales, hacen un gran daño a la población que necesita nuestros servicios, pues se encuentran vulnerables, sin capacidad de hacer, en ciertos momentos y dejan sus vidas en nuestras manos. Literalmente, está frase lleva consigo multitud de riesgos que los profesionales asumimos con conocimientos y habilidades, pero este tipo de Intrusos, ¿qué riesgos asumen y con qué recursos hacen frente a esas situaciones?

Haciendo reflexión, debemos afirmar que el intrusismo en nuestra profesión, lleva parejo una característica de personalidad importante, la carencia de empatía. La empatía es un elemento que todo psicólogo debe tener para poder ayudar al paciente y sin él, solo queda un único fin del Intruso, el dinero, la estafa, el aprovecharse de la persona vulnerable.

En la actualidad, nos encontramos con multitud de Intrusos en nuestra materia, por este motivo siempre aconsejamos que antes de iniciar una terapia consulten quién es el profesional, de donde procede qué titulación tiene y cual es su especialidad.

Por otra parte, existen otro tipo de Intrusismo, el novedoso coach, un coach no puede ni debe realizar una terapia, pues los resultados pueden llegar a desestabilizar aún más a la persona. Es por ello, que se deben estipular unos límites exactos entre la labor de un coach y la de un psicólogo, estas son completamente distintas.

Además, todo este tipo de intrusismo genera que cuando las personas o pacientes vuelven de nuevo a buscar ayuda, escuchamos en nuestra consulta frases como, “es que no me ha ayudado”, “sólo hablaba yo, él no me decía nada ni me daba pautas”, “fui, pero no me sirvió de nada”.

La realidad de una terapia psicológica, es que no damos consejos, sino que, ayudamos a la persona a encontrar soluciones en base a sus herramientas propias y aportamos habilidades para que se adapten a su situación y sepan gestionarla por ellos mismos.

En definitiva, el Intrusismo hace que la profesión se considere como una pantomima, nos desacredita como ayuda externa y genera en la sociedad el pensamiento basado en, para qué ir al psicólogo, si cuesta dinero y no ayuda en nada.