Las verdaderas víctimas de Infancia Libre.

INFANCIA LIBRE

Nos informaban los medios, el pasado miércoles que ya eran tres las mujeres detenidas, madres de la asociación Infancia Libre. En teoría, se trata de una asociación sin animo de lucro, que lucha a favor de la protección integral de los derechos de los niños.

Mucho se habla de las consecuencias que tienen las “falsas denuncias” de Violencia de Género, en el tratamiento adecuado que reciben las verdaderas víctimas, pero ¿qué ocurrirá ahora con estos menores, que han sido privados de la compañía de sus padres, y a los que han convertido en víctimas de algo que realmente no ha ocurrido?

Es cierto que en el ámbito laboral forense y judicial, se habla mucho del síndrome de alienación parental, aunque la Organización Mundial de la Salud no lo haya reconocido como tal, las características que describen dicho síndrome, se resumen a una manipulación del menor, haciéndole creer algo que es falso y fomentando que el menor, genere rechazo hacia el otro progenitor. Estas formas de conducta conducen a un tipo de maltrato infantil, que tendrá consecuencias en la vida adulta del menor, y probablemente condicionará, además, su forma de ver la vida, de sentir y de relacionarse.

Destacan en este comportamiento, las conductas de aislamiento, del menor con el otro progenitor, de tal manera que el progenitor que ejerce dicha manipulación, obtiene el control absoluto del menor y entorpece las comunicaciones y el desarrollo del vínculo entre el menor y el progenitor contrario.

Se obstaculizan, además, las ideas y pensamientos que el menor pueda tener o percibir acerca del progenitor alineado, al cual se pretende alejar, utilizando mentiras o represalias cuando el hijo en común muestra algún interés o afecto por el mismo. Esto se conoce como la capacidad de generar miedo en los menores, mediante presión emocional, castigos por parte del progenitor alienador. El miedo, provoca en los menores un fuerte sentimiento de ansiedad por separación del progenitor alienador, así como dependencia psicológica.

En casos más graves, se llega a proceder al rapto o secuestro de los menores, es decir se procede al distanciamiento físico obligado, del menor con el progenitor alienado. Se pueden producir traslados a otra ciudad, provincia o incluso a otro país.

El fin último de la alienación o manipulación, es erradicar al progenitor de la vida del menor, utilizando cualquier tipo de estrategia, injurias, argumentos denigrantes.

Una de las consecuencias más frecuentes en este tipo de situaciones, además de las mencionadas anteriormente, es el conflicto de lealtades y la victimización secundaria en la que, los progenitores alienadores sitúan a sus propios hijos. Dicho conflicto de lealtades, induce al menor a pensar y entender que la lealtad hacia uno de sus progenitores, automáticamente supone la deslealtad al otro. Es provocada por los adultos y genera en los menores ansiedad, sentimientos de culpa, miedo, inestabilidad emocional, indefensión, sentimientos encontrados, etc.

Es importante, como madre y como padre, defender nuestros derechos, sí, pero nunca jamás podemos olvidarnos de los derechos de nuestros hijos. Los menores, tienen un padre y una madre, y cuando una relación sentimental se rompe, ellos no tienen porque romper con ninguno de los dos. Los menores, son siempre lo más valioso.